Blog jubilado de Paco Ros

Fue bonito mientras duró

El Mataerratas

Posted by Paco Ros en 8 \08\UTC septiembre \08\UTC 2005

Os pego un interesante resumen ortográfico y gramatical que he encontrado en escolar.net. Espero que al señor Antonio Escolar no le importe que lo pegue aquí.

I. Uso de la coma

Entre sujeto y verbo nunca va coma, pese a que los chicos de la radio suelen hacer pausa. “Vicente Fox, no visitó ayer Cancún” es incorrecto. Lo correcto es: “Vicente Fox no visitó ayer Cancún”.

Sin embargo, las oraciones subordinadas que suspenden el relato principal sí van entre comas. Por ejemplo: “Fox, que está más preocupado por su descanso que por sus labores de Gobierno, no visitó Cancún”. O bien, “Fox, que está de vacaciones, no visitó ayer Cancún”. O “Martín, preocupado por el cierre, no fue a comer”.

Esta norma vale también cuando la aposición, lo que va entre comas, es un nombre propio. Por ejemplo: “El presidente del Gobierno mexicano, Vicente Fox, bajará los impuestos”. Pero, cuidado, debemos tener en cuenta que Fox es el único presidente del Gobierno mexicano. Decir: “El diputado del PP, Pedro Pérez, inaugura hoy una estética” es incorrecto porque existen otros diputados del PP, las comas no deben ir. No es lo mismo decir “Su esposa, María, está aquí” que “Su esposa María está aquí”. En el segundo caso hablamos de un harén de esposas.
Si digo “Su hijo Carlos”, debo suponer que hay más hijos. Si fuera sólo uno diría “Su hijo, Carlos”.

Como veis, las comas no se pueden poner a ciegas, ya que su presencia o no y su situación en la frase pueden hacernos escribir algo diferente a lo que pretendemos.

No es lo mismo decir “El periodista José Miguel terminó a tiempo la portada” que “El periodista, José Miguel, terminó a tiempo la portada”. En este último ejemplo, José Miguel sería el único periodista de la redacción.

Tampoco es lo mismo decir “No lo hice, como me dijo Arsenio” o “No lo hice como me dijo Arsenio”. Mientras en el primer ejemplo hago lo que me ordenan, en el segundo caso hago lo contrario.

La elipsis del verbo, cuando lo eliminamos de la oración y lo damos por supuesto, se indica con una coma. Ejemplo: “Tu página está cerrada; la mía, aún sin maquetar”. La coma entre mía y aún sustituye al verbo estar.

II. Mayúsculas

Los organismos e instituciones se ponen con mayúsculas, pero los cargos no. Es decir: Ayuntamiento, Gobierno Estatal, Dirección General, Secretaría de Salud Pública, Consejería llevan mayúscula, pero diputado, alcalde, gobernador, director general, consejero o secretario no la llevan.

III. Acentos

Vamos con los acentos.

1. Ignorar un acento o colocarlo en un lugar inadecuado es tan grave como escribir burro con uve o hermano sin hache. Si a mamá no le ponéis acento ortográfico, diréis mama, una glándula. Papá sin acento es el de Roma.

2. Las mayúsculas también se acentúan (cuando es necesario, claro).

3. Teniendo en cuenta dónde cae el acento prosódico, las palabras se dividen en agudas, llanas y esdrújulas. Para cada uno de estos tres grupos existe una regla que determina cuándo llevan acento ortográfico. Éstas son las tres reglas principales de la acentuación. Lo problemático, indudablemente, está en las excepciones y en algunas otras reglas de la acentuación que complican un poco las cosas. Pero es así, y si queremos que nos lean bien y nos entiendan tenemos que controlar este tema.

3.1. Las palabras cuyo acento prosódico carga en la última sílaba se llaman agudas y se acentúan ortográficamente cuando tienen más de una sílaba y cuando terminan en n, s o vocal. Por ejemplo: París, salmón, Cancún, café…

Según esta regla los monosílabos no se acentúan. No pongáis fue, vio, fin, dio, ti con acento.

Pero hay excepciones a esta regla. Hay monosílabos que sí se acentúan ortográficamente. ¿Por qué? Porque hay vocablos que tienen la misma forma pero distinta función y es el acento ortográfico el que nos permite diferenciarlos.
Observad: “No te dé risa”. Acentuamos , del verbo dar, para diferenciarlo de la preposición de. O bien: “Para mí, el Valencia es un buen equipo”. Ese mí lleva tilde para diferenciarlo del mi posesivo: “En mi opinión, el Valencia es un buen equipo”.

Acentuaremos, por lo tanto, aquellos monosílabos que puedan confundirse con otros exactamente iguales en sus letras pero no en su función. Ojo, que hay muchos:

afirmativo (Sí, te quiero) o pronombre (Se quiere a sí mismo) frente al si condicional (Si vienes te diré un secreto).

del verbo saber (Te diré que sé poco de Carlota) o ser (Sé bueno, por favor) frente al se reflexivo (Carlota se peina el pelo).

Él pronombre (Él nunca te dejaría abandonado) frente a el artículo (El perro nunca abandona a su dueño).

Quién (Quién pudiera irse ahora de vacaciones) frente a quien (Quien quiera vacaciones que espere unos meses). Ver apartado número 7.

Mas conjunción adversativa (Lo leen, mas no lo entienden) frente a más adverbio de comparación (Ella es más responsable).

3.2. Las palabras llanas, o sea las que llevan el acento prosódico en la penúltima sílaba, terminadas en consonante que no sea s o n llevan acento ortográfico. Por ejemplo, árbol, Ordóñez, útil, Túnez, González, etc.

Pero otra vez nos encontramos con las excepciones. Y por la misma razón: vocablos con la misma forma pero distinta función gramatical.

Veamos ejemplos:

Solo frente a sólo. Lleva acento cuando se puede sustituir por solamente. “Solo ante el peligro” no se acentúa. Ejemplos: “Sólo digo que iré” y “Él vive solo“.

Como frente a cómo. “Camina como un elefante, pero habría que ver cómo caminas tú“. (Ver apartado 7.)

Cuánto frente a cuanto. “Quiero saber cuánto cuesta” y “Le daré cuanto pida“. (Ver apartado 7.)

Cuándo frente a cuando. “¿Cuándo llegarás?” y “Cuando llegues, me iré”. (Ver apartado 7.)

Aquel frente a aquél. “Aquel periódico es el mío” y “Aquél es el mío“. (Ver apartado 6.)

Estos frente a éstos. “Estos informes no son los que necesito” y “Éstos son mis informes“. (Ver apartado 6.)

3.3. Las palabras con acento prosódico en la antepenúltima sílaba, las esdrújulas, se acentúan siempre. Por ejemplo, farmacéutico, náutico, aéreo, máquina, etc.

4. Los adverbios terminados en mente conservan el acento que el adjetivo debiera llevar. Así: útilmente, rápidamente, ágilmente, etc., llevan tilde porque útil, rápido, ágil llevan acento ortográfico.

5. Cuando un vocablo simple entra a formar parte de uno compuesto como primer elemento del mismo, se escribe sin acento ortográfico, conservándose el acento de la segunda palabra. Por ejemplo: decimoséptimo, rioplatense, cefalorraquídeo, etc.

6. Los pronombres éste, ése y aquél, con sus femeninos y sus plurales, llevan acento ortográfico, aunque la Real Academia acepta que no se pongan cuando no existe riesgo de confusión. Ojo, esto, eso y aquello nunca llevan acento, pero sus versiones en plural sí lo llevan si son pronombres.

7. Los relativos que, cual y quien y los adverbios cuando, cuanto, cuan, como y donde llevarán tilde cuando tengan una función interrogativa o exclamativa (aunque no se pongan los signos de interrogación o exclamación en la frase). Ojo: que la frase esté entre interrogantes tampoco implica necesariamente que tengan que llevar tilde. Ejemplos: “¿Quieres que le llame?” “No sé dónde dejé el sombrero”. “¿Cuándo irás a Argentina?” “Cuando encuentre un billete barato”. “¡Qué escándalo!, en este antro se juega”.

IV. Errores más comunes

– No hay que confundir si no, un condicional más un negativo, con sino, adversativo. Ejemplos: “Si no mejoras tu redacción, no te publicaremos ningún tema” frente a “Tu información no es buena, sino mala“. Existe otro sino, es sustantivo y sinónimo de destino. El truco para saber cuándo es un condicional consiste en poner el sujeto entre si y no. Ejemplo: “Si tú no mejoras, no te publicaremos notas” .

– No olvidéis que existe un aún, equivalente a todavía y acentuado, y un aun, equivalente a incluso y sin acento. Ejemplos: “Aún te tengo que explicar más cosas sobre acentuación” y “Aun quejándote, no conseguirás que te corrijan los textos“.

– Es necesario distinguir cuándo se escribe porque, junto y sin acento, y cuándo por qué, separado y con acento: “Me enfado porque quiero” y “Te voy a decir por qué me enfado“. Existe también un porqué junto y con acento: es un sustantivo. Si equivale a la causa no tendréis dudas. “El porqué de mi enfado sólo lo sé yo“, “El porqué de los dolores de Carlota…”.

– Ojo al laísmo, leísmo y loísmo. Lo y la son siempre objeto directo. Le es indirecto y ello es independiente del género. Así, “Le pegué un tortazo a la niña“, nunca “la pegué“, salvo que hablemos de una lámina y pegamento. “Le dije palabras dulces, pero la eché de casa“.

– Los signos de interrogación o de exclamación sustituyen a los puntos. No escribáis: “¿Será López Obrador culpable?. Nunca lo sabremos“. El punto después del signo de interrogación no se pone.

– Por favor, después de un punto, una coma, dos puntos… dejad espacio.

Imagen no se acentúa, imágenes sí.

Volumen no se acentúa, volúmenes sí.

Orden no se acentúa, órdenes sí.

En base a. No lo uséis, es un barbarismo. En su lugar: basado en, a partir de. Tampoco uséis a nivel internacional, que es otro barbarismo. Mejor en el ámbito internacional o en el mundo.

– Comillas dobles. Las comillas las empleamos sólo para encerrar frases reproducidas textualmente. Los incisos se ponen entre comas y se abren y cierran comillas. Ejemplo: “Las últimas páginas”, decía el autor, “son las mejores“.

Esta área, no este área (área es femenina, sólo en caso de artículo determinante se emplea el masculino, el área).

– Delante de ni, y, o, no pongáis comas, salvo cuando inicien oraciones independientes.

– No acentuar esta en “esta última“. Aparece muchas veces y en este caso esta no es pronombre.

Etc. Se escribe siempre con punto y entre comas si continúa la frase.
Ejemplo: “Hay fotos de ministros, subsecretarios, secretarios, etc., en esas carpetas“. No pongáis nunca puntos suspensivos después de etc.

– Nunca se pone coma antes de paréntesis o guiones.

– El verbo Deber significa obligación. Deber de, posibilidad. Si decimos que “Héctor debe estar en la garita”, es porque Héctor tiene el deber de quedarse haciendo guardia. Pero “Héctor debe de estar en la garita” implica la duda de que tal vez ya no esté en su puesto. Si Héctor “debe comerse las patatas“, es que está obligado a ello. Si afirmamos que “debe de comerse las patatas“, estamos diciendo que puede que Héctor opte por otro menú.

– Las pérdidas no se estiman, se calculan. El verbo estimar se emplea como sinónimo de calcular por culpa de una mala traducción del “estimate” inglés. Estimar en español significa apreciar y nadie le tiene cariño a las pérdidas, aunque la RAE ya admite esta acepción.

Os recomiendo que leáis el post original y le echéis un vistazo a las contestaciones, hay algunas interesantes.

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